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Mar
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Hoy nos vamos a… Dublín

Aprovechando que ayer fue San Patricio, patrón de Irlanda, he recuperado algunas de las fotos que realicé (¡hace ya 4 años!) en mi viaje a Dublín. Por aquel entonces, íbamos a todos lados con una pequeña compacta de Nikon, aún no había descubierto las maravillas de una cámara réflex…

De entre las innumerables atracciones con las que cuenta la ciudad, vamos a empezar nuestro recorrido, como no podía ser menos, por la Catedral de San Patricio, el templo más grande de toda Irlanda, que data del siglo XII. Se levanta en el mismo lugar donde se encontraba el pozo con cuyas aguas bautizaba el propio San Patricio a los paganos irlandeses.

El interior está ricamente decorado con los estandartes y escudos de armas de los Caballeros de San Patricio, orden fundada por el rey Jorge III en 1783, así como desgastados estandartes medievales y todas las placas y banderas de los regimientos irlandeses que estuvieron en la Primera Guerra Mundial.

Otra de las paradas obligadas en el Dublín histórico es su castillo, que data del siglo XIII (aunque gran parte del edificio actual procede de una reforma posterior en el XVIII). Fue utilizado como sede del gobierno británico en Irlanda hasta la declaración de independencia de la República, en 1922. Actualmente, se utiliza como centro de conferencias y para la celebración de actos solemnes (como la investidura del Presidente). En la siguiente imagen puedes observar el aspecto que tiene en la actualidad el patio exterior.

O’Connell Street es la principal vía de la ciudad, y una de las calles más amplias de toda Europa. Recibe su nombre del líder nacionalista de principios del siglo XIX, Daniel O’Connell, cuya estatua marca el inicio de la calle, frente al puente del mismo nombre (O’Connell Bridge).

En esta misma avenida, justo enfrente de la Oficina Central de Correos (donde Patrick Pearse declaró la independencia de la República de Irlanda, en el Alzamiento de Pascua, de 1916), se levanta el Spire, o Monumento de la Luz, un cono de acero inoxidable de 120 metros de altura que ocupa el lugar en el que anteriormente se encontraba la Columna de Nelson (destruida por una bomba del IRA en 1966). El Spire está considerado como la escultura más alta del mundo. En esta foto lo puedes contemplar desde Henry Street, importante calle comercial de la ciudad.

Otra de las zonas comerciales por excelencia de Dublín es Grafton Street, calle peatonal que arranca en el Trinity College con la estatua más famosa de las muchas que pueblan la ciudad: la de Molly Malone, una muchacha que se ganaba la vida vendiendo marisco por las calles (“¡Cockles and Mussels!”, “¡Berberechos y Mejillones!”).

Su triste final (murió de unas fiebres en plena calle) inspiró el que es considerado el himno no oficial de Irlanda, que puedes escuchar en el siguiente video:

En el otro extremo de Grafton Street se encuentra St. Stephen’s Green, un gran parque público que da nombre al centro comercial situado frente a su puerta de acceso. La siguiente foto muestra un detalle de la estructura del interior. Por cierto, en una de sus tiendas pude disfrutar del mejor helado que he probado en toda mi vida😉

A las afueras de la ciudad hay dos sitios imprescindibles que no te puedes perder, si quieres conocer a fondo la historia de Dublín. Uno es Kilmainham Gaol, cárcel en la que fueron ajusticiados los líderes de las revueltas independentistas de Irlanda (incluida la última, de 1916). Posiblemente te suene, en ella se han filmado películas como En el nombre del padre.

El otro es una parada obligada, por ser la atracción que reúne a más turistas en toda la ciudad: la Guinness Storehouse, donde puedes conocer la historia de esta mítica cerveza y disfrutar de una pinta en la terraza del edificio (que es un amplio espacio con vistas panorámicas a la ciudad).

Recorriendo el museo del Guinness Storehouse, entre carteles publicitarios conocidos por todos o  los tanques empleados para la elaboración de la cerveza, puedes encontrar una réplica del “Brian Boru harp”, la mítica arpa celta del siglo XV que se conserva en el Trinity College. Actualmente, el arpa es uno de los símbolos más característicos de Irlanda, y por ello aparece en las monedas de euros acuñadas por este país, en el símbolo de una conocida compañía aérea de bajo coste e incluso en el escudo de la propia cerveza Guinness.

Otro de los iconos por excelencia de Irlanda es el pub irlandés, que en nuestro país tiene una gran aceptación. No puedes irte de Dublín sin probar alguna de las cervezas que sirven desde sus barras con grifos múltiples (aunque la decoración no está, ni mucho menos, tan recargada como los de aquí).  Posiblemente el más famoso sea The Temple Bar Pub, situado en el corazón de Temple Bar, uno de los barrios históricos de la ciudad que aglutina la mayor parte de la vibrante vida cultural dublinesa (y que no sólo cuenta con una gran cantidad de pubs, sino que también tiene tiendas, centros culturales y de exposiciones, etc.).

Posiblemente eches de menos fotos de otros lugares emblemáticos de la ciudad, como el Ha’penny Bridge sobre el río Liffey, la catedral de Christ Church o el Trinity College. Prometo que te los enseñaré después de mi próximo viaje a Dublín, una ciudad maravillosa que no puedes dejar de visitar, si aún no la conoces.

Slan go fóill, Éire!

 

Imágenes | © Óscar Vega. Prohibida su reproducción parcial o total sin consentimiento expreso y por escrito del autor.


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